Los Fundamentos del Marxismo

El mar­xismo es un pen­sa­miento crí­tico, pero no un “sis­tema”: “Nunca he esta­ble­cido un sis­tema socia­lista”, escribía Karl Marx en sus notas crí­ti­cas sobre Adolphe Wag­ner (1880). El mar­xismo es un aná­li­sis de la evo­lu­ción del mundo tal como es, un método que debe vin­cu­lar ínti­ma­mente prác­tica y teoría.

He aquí los prin­ci­pales fun­da­men­tos del marxismo:

* La opo­si­ción a un sis­tema econó­mico desi­gual, basado en la alie­na­ción, la explo­ta­ción de la mayoría (a tra­vés del sis­tema del sala­riado), y diri­gido hacia la conse­cu­ción del bene­fi­cio para algu­nos, y no hacia la satis­fac­ción de las nece­si­dades de todos. Se trata del capi­ta­lismo, pero se pue­den obvia­mente ima­gi­nar otros sis­te­mas que pre­sen­tan simi­lares carac­terís­ti­cas esen­ciales, a los cuales los mar­xis­tas se opon­drían igual­mente.
Para la trans­for­ma­ción de la socie­dad, el mar­xismo consi­dera nece­sa­rio un pro­ceso revo­lu­cio­na­rio que per­mita lle­gar a una socie­dad basada en la coope­ra­ción y la gratuidad.

* “La eman­ci­pa­ción de los tra­ba­ja­dores debe ser la obra de los pro­pios tra­ba­ja­dores”. Éste es un prin­ci­pio inhe­rente al ver­da­dero mar­xismo, que implica la demo­cra­cia y la autoe­man­ci­pa­ción; así como que la demo­cra­cia es ele­mento fun­da­dor indis­pen­sable para una nueva socie­dad (a la que se deno­mina socia­lismo o comu­nismo). Socie­dad que debe construirse libe­rada de las diver­sas for­mas de dominación.

* El inter­na­cio­na­lismo, que es, a la vez, la consta­ta­ción del interés común de los tra­ba­ja­dores del mundo entero y de la nece­si­dad de la lucha a escala mun­dial, y el obje­tivo de la super­a­ción de las naciones hacia una comu­ni­dad humana mundial.

* El cono­ci­miento y el aná­li­sis de la His­to­ria (concep­ción mate­ria­lista de la his­to­ria).

* La consta­ta­ción de la exis­ten­cia de clases sociales que divi­den a los hombres y a las mujeres en dis­tin­tos seg­men­tos de pobla­ción; la consta­ta­ción de las pro­fun­das desi­gual­dades e injus­ti­cias entre esas clases; y la consta­ta­ción de que mien­tras exista la divi­sión de la socie­dad en clases, habrá luchas entre esas clases (lucha de clases).
En conse­cuen­cia, mien­tras par­ti­ci­pan actual­mente en la lucha de clases de los tra­ba­ja­dores, los mar­xis­tas mili­tan por una reor­ga­ni­za­ción de la socie­dad des­ti­nada a aca­bar con esa divi­sión clasista.

* El libre ejer­ci­cio del espí­ritu crí­tico. “Duda de todo”, decía Marx, siendo el obje­tivo cono­cer la rea­li­dad tal como es, para com­pren­derla mejor y así transformarla.

Estos prin­ci­pios, o algu­nos de ellos, pue­den per­fec­ta­mente ser com­par­ti­dos por otras teorías polí­ti­cas y sociales: si es el caso, ¡obvia­mente tanto mejor! El mar­xismo no pre­tende ais­larse, todo lo contra­rio: el obje­tivo es contri­buir a la consti­tu­ción de un movi­miento del conjunto de la socie­dad para crear “una aso­cia­ción donde el libre desar­rollo de cada uno es la condi­ción del libre desar­rollo de todos” (Karl Marx, Mani­fiesto Comu­nista).

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